Sevilla, la capital de la Comunidad Autónoma de Andalucía, tiene muchos rincones escondidos que debemos conocer, al igual que el resto de ciudades andaluzas, pero es que de Sevilla podemos destacar incluso barrios, cosa que no podemos hacer en muchos lugares del nuestro país.

Son 11 los distritos que componen Sevilla, y el más conocido de ellos es Triana, conocido en el mundo entero por sus gente y por su arte, ya que es un lugar de Sevilla que tiene muchísimo encanto, un encanto que no encontraremos en otros lugares, como ya hemos comentado.

Para llegar al distrito de Triana debemos cruzar el río Guadalquivir, al otro lado del a Torre del Oro o la Real Maestranza, y que mejor forma de llegar a Triana que cruzando el puente que lleva su nombre, el Puente de Triana, aunque, en realidad, el nombre de este puente es Puente Isabel II, pero es más conocido por todos los sevillanos por el nombre dicho anteriormente, además, este fue el primer puente que unió este barrio con Sevilla.

Este Puente de Isabel II, más conocido como Puente de Triana, se construyó en el siglo XIX, por lo que los trianeros debían usar otro medio de transporte, el barco, para dirigirse a Sevilla capital, de ahí a que tengan una villa marinera muy bonita. Quizá es esto lo que le da a este distrito esa esencia tan especial, tan andaluza.

La Plaza del Altozano es el corazón del barrio y abarca el Mercado de Triana, que antiguamente era el Castillo de San Jorge, que estaba ahí mucho antes que este barrio sevillano pero que ahora mismo solo quedan los restos. Como decíamos, la Plaza de Altozano es la primera parada que hacemos cuando llegamos al barrio, para seguir por la Calle Betis y llegar al corazón más profundo de Triana.

Destacamos la Iglesia de Santa Ana y la Capilla de los Marineros, más conocida como la hermandad de la Esperanza, una procesión muy seguida durante la Semana Santa de Sevilla, lo que hace que este barrio sea muy tradicional y religioso, muy andaluz vamos.

Por último, decir que en Triana se han criado muchos artistas, navegantes y conquistadores como, por ejemplo Rodrigo de Triana o Juan Belmonte.

Así que nada, os animo a pasar por Triana, descubrir sus calles y disfrutar de sus tapas y de su gente.

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